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SHAKIRA
 
Aquí va la traducción textual de una nota publicada en el Wall Street Journal el pasado 13 de febrero, donde Shakira habla de su futuro disco en inglés.


 
Shakira, un modelo latino de la nueva cultura global 
La  industria  del  entretenimiento  estadounidense toma productos ajenos para venderlos en su mercado y luego al mundo 
Por Bruce Orwall - Redactor de The Wall Street Journal


  Punta del Este, Uruguay - En una hacienda cercana a este apetecido balneario del  Cono Sur, la  cantante de rock colombiana Shakira, de 24 años, pasó la segunda  mitad  del  año  pasado  lidiando con una difícil labor: convertir su éxito latinoamericano en algo que atraiga al público estadounidense.

  Tres  exitosos  discos  en  español  y  dinámicas  presentaciones  en vivo han convertido  a  Shakira en una estrella rentable para Sony Music Entertainment,  de  Sony  Corp.,  en Latinoamérica. Eso le ha exigido algunas veces superar la barrera  del  idioma,  como  en  Brasil, e incluso en mercados remotos como el Medio Oriente,  donde entra en juego la ascendencia libanesa de su padre. Aun así,  la cantante es virtualmente desconocida para el público de habla inglesa en Estados Unidos.  Pero eso  puede cambiar en cualquier momento.

  Sony piensa que puede lanzar a Shakira al estrellato en Estados Unidos y en el mercado internacional, siempre y cuando la artista pueda cautivar con un disco de canciones en inglés, un idioma que empezó a hablar hace apenas dos años. La compañía  la  ha acompañado durante el proceso de composición, las grabaciones ya han empezado y el lanzamiento del disco está programado para julio.

  El  proceso  de  preparación  para  el mercado estadounidense la ha obligado a concentrarse en tareas difíciles, como la  reducción de su acento, sin que ello implique  renunciar  a  su identidad. "Por supuesto que voy a tratar de que no moleste  lo  que escuchan", dice de su pronunciación. "Pero no me voy a volver  loca tratando de aparentar que soy una estadounidense, cuando la verdad es me crié en Colombia".

  En su intento  por  transformar  a  Shakira  de una preferida regional a una superestrella  mundial,  Sony  está usando una fórmula popular en la industria del  entretenimiento. Desde el surgimiento de los medios masivos, el sector ha entendido  y  practicado  la  globalización  a  su manera: Estados Unidos crea  entretenimiento  y  el  resto del mundo lo consume. La fórmula no fue aceptada siempre, ni en todas partes; pero sobrevivió durante décadas.

  Ultimamente,  sin  embargo,  muchos  de  los  grandes  fenómenos culturales en  Estados  Unidos  han venido desde fuera. Entre los ejemplos más actuales están los  exitosos  programas  de  televisión Survivor ("Sobreviviente"), importado desde  Suecia,  y  ¿Quién quiere ser millonario?, traido desde el Reino Unido, donde  también  nació  el  fenómeno literario de Harry Potter. Pokemon vino de Japón y Jackie Chang, la estrella de las películas de artes marciales, de Hong Kong.

  Para  poner  en práctica este modelo de adaptación de éxitos foráneos, Estados Unidos  tiene  mucho  de  donde  escoger,  gracias a la explosión, tanto en la calidad como en volumen, de entretenimiento generado en otros países.  La  privatización  de  la industria de la televisión en Asia, Europa y América Latina, y la tecnología de producción barata han contribuido al surgimiento de  jóvenes  y ambiciosos artistas que creen estar en condiciones de conquistar el mundo, con o sin Hollywood.

  Los  grandes  conglomerados  del  entretenimiento  de  Estados  Unidos  y  las compañías  extranjeras  que tienen su centro de operaciones en Estados Unidos, están acogiendo este fenómeno.  Estas empresas descubrieron en años recientes que no era tan fácil que todo el  mundo se tragara los productos estadounidenses. Por eso es que los gigantes de los medios están invirtiendo la ecuación y buscando talento internacional para el mercado estadounidense.  A  su  vez,  el  éxito  en  Estados  Unidos puede abrir las puertas al mercado internacional.  De esa forma, la industria actúa cada vez más como el agente y gestor de  una cultura híbrida y global que no necesariamente tiene su origen en Estados Unidos.

  Y  aunque  este entretenimiento no se produce originalmente en Estados Unidos, aún  está  influenciado  por el modelo cultural de este país. Eso es lo que ha pasado  con  Shakira,  quien  se  ha  ganado  a la audiencia con una mezcla de rock-dance que incorpora no sólo sus raíces latinas y libanesas, sino que está sazonada con géneros estadounidenses tan diversos  como  rock  alternativo,  rock  clásico  y  hip-hop.  Con  un cuerpo elegante,  movimientos  ondulantes  y  ropa  ajustada,  Shakira  le  da  a sus presentaciones un voltaje sexual que favorece su marketing.

  El  desafío  es  transformar  a estos talentos de la estrella colombiana en un producto  que  pueda  dar réditos no sólo con la audiencia de habla inglesa en Estados Unidos, sino en un mercado global.   Esta  eventual  proyección  de  Shakira  ha  reunido  a  una serie de expertos creadores de estrellas,   como  el  presidente  ejecutivo  de  Sony  Music Entertainment,  Tommy  Mottola;  el  productor  Emilio  Estefan,  el  manager artístico Freddy DeMann, que participó del surgimiento de Madonna, y en menor medida la cantante Gloria Estefan.

  A pesar de tener semejante equipo de apoyo, ingresar al mercado estadounidense  no es  fácil.  Cantantes  hispanos  nacidos o criados en Estados Unidos, como Christina Aguilera, Ricky Martin y Jennifer López, han difundido la moda de la música latina por el país.

  Pero  el  caso de Shakira es más complicado. Nacida en Barranquilla, Colombia, no  visitó  EE.UU. hasta que fue una adolescente. También existe el peligro de atentar  contra  las bases del éxito de su carrera, generando un rechazo entre  las  audiencias  latinoamericanas. "Al dar semejante salto, se corre el riesgo de destruir aquello que se ha construido", dice Mottola.

  Shakira comenzó a componer canciones a los ocho años y rápidamente soñó con la idea  de  ser parte del mundo del espectáculo. "Sabía que iba a ser una figura pública", afirma con sinceridad. "Era como una profecía". Sus primeros dos  discos  no  fueron  exitosos.  Luego de una  serie  de participaciones  televisivas  como  actriz,  Shakira  se  preparó en 1994 para lanzar  un  disco  más orientado hacia los adultos, convencida de que a los 17 años  tenía  la  última  oportunidad para demostrarle a Sony que valía la pena como cantante. Ella insistió en participar de la producción  del  disco.  El resultado, en 1996, fue Pies descalzos, que fue un éxito en toda América Latina.

  Shakira  empezó  a  trabajar  luego  con Emilio Estefan, miembro de la pionera banda  cubano  americana  Miami  Sound Machine, que se convirtió en un exitoso productor  tanto  de artistas latinos como estadounidenses. Estefan se propuso no  cambiar  el sonido de Shakira, pero sí agregarle la chispa extra que puede dar  una buena producción. "Hice que la compañía grabara con ella como lo hago con  Madonna,  Lenny  Kravitz,  Cher  o  Will  Smith",  dice Estefan. El disco resultante, ¿Dónde están los ladrones?, fue un éxito en Latinoamérica.

  A  fines  de 1999, Shakira todavía no había hecho una gira musical por Estados Unidos.  Por esa misma época se unió el último miembro del equipo que apoyaría a la colombiana: Freddy DeMann, que fue manager de Michael Jackson y Madonna.

  En  septiembre, antes  de  abocarse a componer los temas para su nuevo disco, Shakira  pudo al fin lucirse en Estados Unidos. Del brazo de su novio, el hijo del  presidente  argentino  Fernando de la Rúa, la estrella colombiana realizó una  presentación  televisiva  en  vivo  en la entrega de los primeros premios Grammy  Latinos en Los Angeles. Para aprovechar al máximo esos cuatro minutos, DeMann convenció a Sony para que gastara alrededor de US$200.000 montando una elaborada producción.

  Después  de su debut en la televisión estadounidense, la artista se refugió en Las  Bahamas y luego en una hacienda en Punta del Este, Uruguay, para trabajar  en  su  disco  en inglés. Si bien no ha sido fácil para ella crear material de primera  calidad  en  un idioma extraño, hasta el momento ha hecho todo por sí misma, escribiendo las letras y colaborando en la música.

  El  resultado  de este largo proceso son 15 canciones en inglés, que se espera den 12  buenos  temas para el disco, que se planea sacar a la venta en junio.  Curiosamente,  y  a  la espera de ese momento culminante, Shakira ha dejado de escuchar  el  pop  en  inglés  que ha sido su referencia durante los último 15 años. "Mi manera de acercarme a la cultura estadounidense es leer a Walt Whitman", confiesa. "Sé quién es Eminem, pero estoy leyendo a Walt Whitman".